3/1/12

Entrevista a Muddy (y 4)

Como se suele decir, no hay dos sin tres, en esta caso tres sin cuatro. Comentaba en mis anteriores publicaciones, que había seleccionado lo que me parecía más interesante de la entrevista a Muddy Waters, publicada en 1985 en nuestro país por la revista Solo Blues. Bueno, lo cierto es que repasando lo que me dejé en el tintero, me he dado de cuenta que es tan interesante como lo publicado, y no podía omitir compartirla con vosotros. Así pues, y a modo de bienvenida del nuevo año, aquí está la última parte. Ahora podéis leerla al completo, y recordad que las otras entregas están en el sumario, en la correspondiente etiqueta de Muddy o en Entrevistas.

Con uno de los discos grabados para la Biblioteca del Congreso (1942)

¿Recuerdas las grabaciones para la Biblioteca del Congreso?
Ya lo creo. Era lo mejor que me había pasado en la vida. Nunca había escuchado mi voz en discos, tío, y escuchar eso fue algo grande, amigo.

¿Qué recuerdos tienes de cuando Alan Lomax llegó hasta tu pueblo para hacer esas grabaciones?
Seguro, lo recuerdo muy bien, y cuando se presentó allí no me imaginaba yo a qué venía. ya sabes, no sabía ni de dónde venía ese hombre. Porque yo era entonces una especie de contrabandista, me dedicaba a vender whisky ilegal, y no sabía si él era uno de esos policías secretos que iban a por mí o qué coño pasaba, ¿sabes?. Cuando por fin nos conocimos y empezó a grabar esas canciones pensé y me dije: "Este es un buen tipo, es un buen hombre".

¿Cómo consiguió encontrarte?
Bueno, bajó por allí creo que buscando a Robert Johnson. Algo le había pasado a Robert, y el caso es que no pudo dar con él, pero alguien le dijo: "Vaya a donde Stovall, que hay allí un jovencito llamado Muddy Waters, y escúchele a él". Así que cogió el camino y llegó hasta la plantación preguntando: "¿Quién, quién, quién es Muddy?". Les preguntó a los muchachos, y ellos me señalaron con el dedo. Yo pensé: "Mierda. Ya está" (risas). "Se han enterado que ando vendiendo whisky. Eso es". Me acerqué a él y le dije: "Sí señó". Y él me dijo: "Eh, eh, a mí no me digas sí señó. Dime sí o no". Me dijo: "He estado buscándote". "¿Por qué?", le digo. "Quiero que toques algo para mí. ¿Dónde está tu guitarra?". Le digo: "La tengo ahí en la casa". "Vete a por ella y vuelve aquí. Quiero que toques para mí". Así que preparamos las cosas, sacamos el equipo del remolque de su coche y todas esas baterías, y las colocamos en el porche de mi casa. Y allí estaba yo, en el porche de mi casa con mi guitarra y mi pequeño micrófono, y él pasó su cable por la ventana y se puso a trabajar. y cuando toqué una canción y la puso para ver cómo había sonado, supe que estaba preparado de verdad. Yo nunca había escuchado antes esa voz, ¿sabes?, y supe que estaba LISTO. Él regresó sobre un par de años después.

¿Qué te dijo que iba a hacer con los discos?
Bueno, lo que me dijo que haría con los discos fue exactamente lo que hizo. "Es para la Biblioteca del Congreso". La primera vez en mi vida que oía hablar de la Biblioteca del Congreso. "¿Qué demonios es eso? (risas). Me dijo: "Voy a sacar dos discos y te enviaré copias de los dos. También te conseguiré 10 pavos por cada lado, así que te enviaré 20 dólares". Y eso es lo que me envió. No intentó usarlos en ninguna compañía ni nada; hizo exactamente lo que dijo que iba a hacer.

¿Cuánto tiempo pasó exactamente hasta que la Biblioteca del Congreso sacó los discos?
Oh, creo que unos seis meses (risas), y me enviaron dos discos con un cheque de 20 dólares. Ya era toda una estrella de la canción (risas).

Pero esos discos nunca llegaron a ponerse a la venta...
No, no los vendieron. Sólo me enviaron copias a mí.

¿Quién más estaba en esos discos?
En los que me enviaron, nadie más que yo. Los que grabé con Henry Sims, Louis Ford y todos esos tipos, no salieron hasta que Pete Welding los sacó después (en el álbum Down On Stovall´ Plantation del sello Testament).
[NOTA: actualmente todas las grabaciones que hizo Muddy para la Biblioteca del Congreso, entre 1941 y 1942, se pueden encontrar en el cd The Complete Plantation Recordings]

¿Volviste a Mississippi a menudo después de empezar en Chicago?
No. Para nada. Mississippi es un lugar al que difícilmente he vuelto. Estuve allí hace algunos meses. Teníamos unos cuantos días libres, y le dije a mi señora: "Vámonos de viaje". Ella me dijo: "De acuerdo", así que llamé a un amigo mío de Battle Creek, Michigan. Pero él no estaba en casa, no estaba por allí, así que le dije a ella: "¿Qué tal si vamos a Mississippi?". "Yo estoy lista", me dijo. Boom. Llamo a Scott (Cameron) y le digo: "Mañana me voy a Mississippi, vete haciendo las reservas (risas). Me voy a Mississippi". Nos quedamos allí un par de días y lo pasamos muy bien.

Cuando llegaste a Chicago, ¿te hiciste con una guitarra eléctrica porque todo el mundo la usaba?
Mi pequeña acústica no valía de mucho en la tabernilla donde tocaba, ya sabes, y además, siempre había querido una eléctrica.

Con la eléctrica, en los primeros años en Chicago

¿Te gustó el estilo de Tampa Red?
Me gustó el estilo de Tampa Red, hizo algunos buenos discos. Tampa hizo algunos de los mejores discos que he escuchado nunca.

¿Fuiste a verle tocar a menudo?
Ah, sí. Era un tipo tranquilo. Y Maceo estaba con él. Big Maceo era un tipo muy abierto, seguro. Llegué a conocer a Tampa, pero después de la muerte de su esposa, se retiró de todo y perdió la cabeza. Cuando salió del hospital, yo tocaba en el Club 708 del South Side, intenté ayudarle con unos cuantos dólares, pero no me los quiso coger. Me dijo: "No, no necesito limosnas". Eso me dejó confuso. Yo pensé que estaba haciendo algo bueno y ayudándolo, ¿sabes?.

¿Llegaste a conocer a Lonnie Johnson?
Seguro. Le conocí en el sindicato de músicos. Fue cuando Chess tenía a Goldstein (Sammy Goldberg), un tipo negro, como cazatalentos para él. Él quería oírme tocar un tema y yo no tenía allí la guitarra. Le pedí la suya a Lonnie Johnson y me dijo: "No, tío, yo no le presto mi guitarra a nadie". Goldstein le dijo: "Pero hombre, déjale que toque un tema con tu guitarra. ¿Que puede hacerle?. No creo que se la vaya a comer". Y dijo Lonnie: "Voy a dejártela por esta vez, pero yo no le dejo mi guitarra a nadie" (risas). Big Lonnie Johnson. Ya murió, y no quiero hablar mal de él después de tantos años. Sólo tuve ocasión una vez de hablar con él llanamente y tranquilo. Fuimos todos a Europa de gira para Horst Lippman (The American Folk Blues Festival). Lonnie se dejó la guitarra en Nueva York (risas). Y me dijo: "Eh... Muddy, hay una cosa, ¿sabes?... ¿querrías dejarle a Lonnie tu guitarra un momento?". Le dije: "Seguro. Tómala. Bienvenido". Bueno, ése es el hombre sobre el que quiero hablarte. Él pensó realmente que era el gran hombre. Se hacía todos los clubes él sólo. Lonnie pensó que lo tenía todo, el mundo en una jarra y la jarra en sus manos.

Bueno, Lonnie era muy duro por entonces, ¿no?
Lo era, de verdad. Pero no es así como se supone que hay que ser, yo creo que no. Creo que debes ser un poco más amable con todo esto, ¿sabes?. Porque hoy puede ser tu día, pero mañana será el día de otro, ya ves.

¿Te gustaba el estilo que tocaba?
Seguro, me encantaba cómo tocaba. Tenía una voz hermosa, una voz deliciosa. De verdad que me gustaba Lonnie.

¿Intentaste alguna vez tocar en ese estilo?
No. Yo tocaba a la manera de Son House. Pero este muchacho podía tocar de todo. Por eso era un genio. Era capaz de tocar como Robert Johnson. Lonnie Johnson podía tocar como cualquiera!.

¿Intentaste alguna vez tocar más la guitarra sin bottleneck, trabajar sólo los punteos?
Ah, sí. Y solía puntear bastante bien. Pero siempre mi esperanza ha sido ese slide, ya sabes.

¿Puedes nombrarnos a algunos de los músicos famosos que han pasado por tu banda?
Trabajé bastante con Baby Face Leroy (tenía un nombre cojonudo), Little Walter -ya sabes, uno de los grandes-, Jimmy Rogers, Junior Wells, James Cotton, Otis Spann... todos ellos salieron de mi banda. Otis Spann era mi favorito. Nos queríamos como hermanos, aunque no fuéramos hermanos en realidad.

Tienes tras de ti una historia de armonicistas fantásticos.
Sí, muchacho, he tenido a unos cuantos, como Big Walter Horton. De todos ellos, me quito el sombrero ante Little Walter, ya sabes, pero tuve a algunos realmente grandes. Tuve a un estupendo armónica blanco, Paul Oscher, y ahora estoy preparando a otro, Jerry Portnoy, que va a ser muy bueno.

¿A qué se dedicaba Pinetop Perkins antes de entrar en tu banda recientemente?
Tocaba con Earl Hooker, pero cuando yo le llamé no estaba haciendo nada de particular, simplemente había dejado la banda. Estuvo con Earl Hooker mucho, mucho tiempo. Había tocado con bastante gente importante. Toco con Robert Nighthawk, tocó con los King Biscuit Boys, tocó con Little Milton, y solía andar con Ike Turner. Cuando Ike Turner se ponía a la guitarra, él se ponía al piano. Tenían que hacérselo así, porque, mira, la mujer de Ike sabía tocar un poco la batería, y también Pine se defendía con la batería, así que de vez en cuando se cambiaban entre ellos y la cosa marchaba estupendamente.

¿Conociste a Ike en aquellos días?
Ah sí, conocí a Ike, ya lo creo. Mira, Ike es un muchacho de Clarksdale, Junior Parker era un muchacho de Clarksdale, y Jackie Brenston, que hizo con ellos Rocket 88, también era un muchacho de Clarksdale. Y allí los conocí a todos.

¿Tocaron alguna vez contigo?
No. Yo tenía mi grupillo. Tenía a Louis Ford, tenía a Son Simms y tenía también a un gran tipo llamado Pittypat que tocaba el bajo.

¿Solíais tocar en roadhouses? ¿No había también fiestas privadas en la casa de alguien?
Sí, tocábamos en fiestas privadas para blancos.

¿Qué clase de música hacías para el público blanco?
Lo mismo que toco ahora. Eso es todo lo que sé hacer.

¿Tocabas a menudo para los blancos por aquella época?
Bueno, de vez en cuando teníamos algún baile blanco, a lo mejor tres o cuatro veces al año. A mi jefe realmente le gustaba lo nuestro. Él daba una fiesta, me llamaba e íbamos a tocar para él.

¿Quién era tu jefe?
Howard Stovall. Plantación Stovall.

Howlin´ Wolf comentaba con frecuencia que él sólo cantaba blues por dinero. ¿Por qué cantas tú?
Canto los blues por sacar algún dinero y los canto porque me gustan. Porque no siempre he estado ganando dinero, y aún así he seguido cantando.

En directo, con James Cotton, en New York (1965)

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